La venganza es un sentimiento humano y tantas veces comprensible, pero no puede presidir la política penitenciaria. Yo quiero que mi país tenga y aplique un código penitenciario que sea compasivo con un moribundo, incluso cuando él no fue en absoluto compasivo con la víctima de su horrible delito. La excarcelación de Bolinaga (una vez contrastado por el juez que se dan los requisitos legales), por más vinagre que quiera echar al asunto cierto sector del PP y UPyD, es la mejor lección que puede darse a Bolinaga. Da igual si él la entiende o no: yo sí la entiendo. Me horrorizaría que mi Estado se empeñase, con mi dinero, en mantener en la cárcel a un moribundo por mezquinas razones políticas o de pose. Era evidente que tenía que ser excarcelado, y me alegro de que el Gobierno de Rajoy haya sabido resistir las presiones de algunos de los suyos y no haya maniobrado para evitar esa excarcelación. Lo aplaudo.
Miguel Pasquau
Cuaderno de notas
La última lección a Bolinaga
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Qué simples pueden ser las cosas bien explicadas. He oído horas de debates y discusiones sobre el tema y lo esencial se resume en tu párrafo.
bss
Yo creo que si no quiero morir en la cárcel, solo tengo que vivir con todas las de la ley. Y que si por fortuna, la mayor parte de la humanidad puede vivir lejos de una cárcel, es porque tan difícil no es.
A veces basta con vivir con humanidad.
Sin embargo respeto tu opinión y la valoro, como siempre.
Saludos